Mis inicios en el mundo de las motos

El verano de 2018, después de un largo período pensando si comprar o no una moto, decidí finalmente dar el paso y comprarla. Siempre me habían llamado la atención anteriormente, pero no hasta el punto como para tener una, aunque finalmente decidí meterme de lleno en este mundillo y comprar una.

Cuando compras una moto, poco a poco te vas dando cuenta de todas las ventajas que tiene este medio de transporte. También, obviamente, te das cuenta de los inconvenientes. Pero como todo en esta vida, todo tiene sus pros y sus contras. Os contaré mis primeras experiencias.

En mi caso, era mi primer contacto con una moto de marchas, pues ya había probado alguna vez motos tipo Scooter automáticas.

Lo primero cuando compras una moto, en el caso de ser nueva, te das cuenta que parece que apenas se agarra al asfalto. Esto es por la parafina que le ponen a los neumáticos para que duren más tiempo. Pero no hay problema, pues basta con ir con mucho cuidado durante los primeros 50 o 100 kilómetros para que ésta desaparezca por completo.

Poco a poco te vas dando cuenta que conducir una moto no es tan fácil como parece. Tiene frenos, embrague, acelerador….sí, como un coche, igual, pero todo está colocado de forma diferente. A esto, hay que añadir que tienes que mantener el equilibrio por lo menos hasta llegar a los 30 kilómetros por hora, momento en el que se produce el efecto giroscopio y ya la moto se mantiene sola, aunque hasta cierto punto, ya que irás averiguando poco a poco que aunque la moto se mantiene sola, tus movimientos sobre ella influyen a la hora de girar en las curvas. Puedes girar de varias formas: girando muy levemente el manillar en el sentido de la curva y también en el sentido contrario de la curva (contramanillar), con el cuerpo sin mover el manillar, etc…

Los primeros kilómetros, en mi caso, fueron complicados, ya que en muchas ocasiones estuve a punto de tirar la toalla y dejar de pilotarla. Te das cuenta, como decía antes, que conducir una moto no es fácil, tienes que implicarte mucho y estar física y psicológicamente preparado para afrontar este nuevo reto, ya que por un lado necesitamos tener agilidad con nuestro cuerpo para mover la moto tanto en parado como en marcha y por otro, te tienes que mentalizar que si lo comparamos con un coche, es mucho más difícil de manejar y más peligros, ya que en una moto el golpe siempre te lo vas a llevar tú.

Se trata de poco a poco ir progresando. Además, en el caso de comprar una moto nueva, es importante hacerle también el rodaje, ya que no se trata sólo de hacerle los primeros 50 – 100 kilómetros para quitarle la parafina a los neumáticos y ya está. En mi caso se me juntó todo, es decir, era un piloto inexperto y me había comprado la moto nueva, así que en estos casos tienes que extremar más aún las precauciones.

Hasta aquí mis primeras impresiones y consejos. En breve publicaré nuevas entradas con nuevas experiencias y algún que otro consejo.